Los jóvenes pacenses trasladan el botellón a las iglesias: “Con la sangre de Cristo no nos dan garrafón”

discoteca botellon

Tras la decisión del Ayuntamiento de mandar el botellón a “donde Cristo perdió el mechero”, los jóvenes pacenses se han movilizado a través de las redes sociales para acudir a las iglesias de la ciudad a beber la sangre de Dios, “que seguro que no nos dan garrafón”, con coca-cola y Fanta de limón. “Si nos da un tabardillo con el alcohol, aquí tienen su particular panino angelical para bajar los cubatas, aunque el cuerpo de Cristo “no sabe a ná”, se lamentan. “Si nos entra sed hay una fuente con agua en la entrada que encima dicen que está bendecida, o sea que le habrán echado un chorrito de ginebra”, declara uno de los más entusiastas del botellón.

Los feligreses habituales de los templos se han quejado porque se pierden con las parábolas de las letras de Justin Bieber y los Gemeliers que cantan a coro la congregación de jóvenes durante la misa. “No se les entiende ni papa, una buena hostia consagrada les hace falta a estos para que se encuentren con Dios”, comenta uno de los asistentes. Los párrocos se han visto obligados a suprimir de la homilía el momento en el que se pide a los fieles que se den fraternalmente la paz porque “no han pillado el concepto de fraternal ni de darse la paz. No doy abasto absolviendo de pecados”, dice el cura.

Los jóvenes reconocen haber conectado mucho más con la religión, porque han descubierto que el mesías era mucho más parecido a ellos de lo que pensaban. “Jesús molaba porque también hacía botellón, o qué pensáis que fue la última cena, pues una fiestuqui con los colegas donde iba rulando la priva con el copón ese que llaman cáliz”.

La mayoría de los que acudieron al botellón sacro se mostraron satisfechos con la experiencia. “Tengo que preguntar al segurata de la túnica blanca dónde se compra el incienso ese, vaya colocón que he pillado en un rato que llevo aquí”. En el apartado de peticiones de la misa, muchos chavales aprovecharon la ocasión para pedir al señor “que lleva el garito” que abra de una vez los quioscos que están en los pasillos laterales para “pillar pipas o unos pelotazos”.

“En el único de los puestos de madera que está abierto me ha recibido un tipo diciéndome ‘A vé, tú, María Purísima’ y me he rayado; le he dicho que no se flipe, que la Mari Puri se ha quedado en casa con el novio. Luego me ha pedido que le cuente mis pecados y me ha dado el bajón y le he dicho que ‘vaya manera más cutre de entrarme, me has cortado todo el rollo’ y acto seguido el colega se ha puesto a rezar. Cómo va de doblada la peña con lo temprano que es”, narró la despistada chica.

“Esto no está pagado”, imploró el párroco.

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